Ciguatera: una intoxicación poco conocida

Lunes, 17 Noviembre 2025
Estudio de la ciguatera en el laboratorio.

Algunos pescados pueden provocar una intoxicación incluso si están frescos y bien cocinados, por la presencia de la ciguatera, una enfermedad alimentaria poco conocida, pero presente en nuestras aguas y causada por el consumo de peces contaminados por ciguatoxinas (CTX).  Estas toxinas son producidas por unas microalgas del género Gambierdiscus sp.  Fukuyoa sp., que están en la columna de agua o crecen sobre macroalgas o fanerógamas marinas. Los peces las ingieren al alimentarse de ellas u otros organismos, y posteriormente otros peces carnívoros—de mayor tamaño y valor comercial — acumulan las toxinas al comerlos. Este proceso, conocido como bioacumulación, hace que las concentraciones de ciguatoxina aumenten a medida que sube la cadena alimentaria.  

Con el fin de mejorar la comprensión de estas toxinas y su impacto en los ecosistemas y nuestra salud, el proyecto LEVABENTOX pretende profundizar en el estudio de los dinoflagelados bentónicos potencialmente tóxicos que habitan en la costa sur del Levante español. La iniciativa contempla la caracterización de hábitats, la identificación molecular de especies tóxicas y el análisis de las toxinas que producen, entre otras investigaciones.  

Detectar la ciguatera no es sencillo, ya que no altera el aspecto, el sabor ni el olor del pescado, y, además, la toxina resiste tanto la cocción como la congelación. Por ello, sólo puede identificarse mediante análisis de laboratorio.  

Para reducir este riesgo, se recomienda consumir pescado únicamente de establecimientos autorizados y evitar productos procedentes de pesca ilegal o no controlada. También conviene recordar que los ejemplares de mayor tamaño tienen más probabilidad de estar contaminados. Los síntomas suelen aparecer pocas horas después de la ingesta e incluyen trastornos gastrointestinales, alteraciones neurológicas, dolor muscular, y en algunos casos, descenso de la frecuencia cardíaca. Algunos de estos síntomas pueden persistir durante semanas o, incluso, meses.