Joan Navarro Bernabé, director del proyecto COTI: "La presencia de elasmobranquios puede actuar como indicador de la calidad del mar, lo que resulta esencial para la gestión sostenible de los recursos marinos"
“Los ecosistemas marinos dónde están presentes los elasmobranquios mantienen una buena funcionalidad y estructuración trófica, permitiendo ser más resilientes ante impactos no naturales”, afirma Joan Navarro Bernabé, director de COTI, una iniciativa que trabaja para compatibilizar la pesca y la conservación de tiburones pelágicos amenazados a través de la identificación de áreas ecológicamente importantes en el Mediterráneo noroccidental. “Hasta que no tengamos toda la información generada en el proyecto, no podremos avanzar de manera clara y poder reunirnos o presentar una propuesta a los órganos de gestión de las áreas nivel estatal”, puntualiza.
¿Cuál es la situación de la población de tiburones pelágicos en el Mediterráneo noroccidental?
Al igual que ocurre con la mayor parte de especies de tiburones y rayas en el Mediterráneo, la situación de las especies pelágicas es bastante alarmante en esta zona del Mediterráneo español. Estamos hablando de especies como el marrajo o la tintorera, que eran relativamente frecuentes en esta zona hace 30-40 años, incluso con una pesquería dirigida en parte a estas especies. Sin embargo, en la actualidad, en especial el marrajo ha desaparecido prácticamente en esta zona, de manera similar a otras especies tan carismáticas como el tiburón zorro. Las causas pueden ser muchas, pero, principalmente, la disminución de sus poblaciones está asociada a un elevado impacto de la pesca, principalmente debido a capturas indirectas (bycatch) en artes dirigidas a otras especies comerciales como el pez espada o los túnidos. Otros estresores, como el aumento de la temperatura del mar en esta zona del Mediterráneo como consecuencia del calentamiento global también puede haber afectado a que algunas de estas especies de tiburones se hayan desplazado a lugares con temperaturas más óptimas para ellas.
¿Qué importancia tienen estos elasmobranquios para los ecosistemas marinos y qué aporta el proyecto para contribuir a su conservación?
Desde un punto de vista ecológico, estas especies, cuando sus poblaciones presentan una buena salud, actúan regulando las poblaciones de sus presas a niveles óptimos y, también, manteniendo las poblaciones de otros mesodepredadores. Todo esto hace que los ecosistemas marinos dónde están presentes mantengan una buena funcionalidad y estructuración trófica, permitiendo ser más resilientes ante impactos no naturales. Por ese motivo, su presencia puede actuar como indicador de la calidad del medio marino, lo que resulta esencial para la gestión sostenible de los recursos marinos. Además, los elasmobranquios ofrecen servicios culturales y recreativos, como el ecoturismo y el buceo, que generan beneficios económicos para las comunidades costeras.
¿Cómo se ha desarrollado el proyecto?
El proyecto tiene como principal objetivo identificar áreas marinas importantes desde un punto de vista biológico para la comunidad de tiburones pelágicos y también otras especies de megafauna marina amenazada o carismáticas. Para ello, lo que nos hemos planteado es, por un lado, realizar un marcaje con dispositivos electrónicos del mayor número de estas especies para poder identificar por donde se mueven a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental. Por otro lado, mediante el análisis molecular, identificar qué áreas presentan una importancia desde el punto de vista de la genética de poblaciones y si estas áreas coinciden con las que utilizan de manera preferente estas especies. Hasta la fecha, ambas aproximaciones se han realizado de manera satisfactoria, instrumentando con dispositivos de seguimiento a diferentes individuos de tres especies y analizando la estructura genética de dos especies a lo largo del Mediterráneo occidental.
¿Qué actividades han supuesto un mayor reto para el equipo de COTI?
El mayor reto ha sido conseguir marcar las especies objetivo, como consecuencia de la dificultad que conlleva su captura en zonas oceánicas. Tras diferentes pruebas con diferentes artes de pesca, y siempre con la ayuda y asesoramiento de pescadores profesionales, finalmente hemos conseguido instrumentar todos los individuos que teníamos previsto. Eso sí, nos ha sido imposible capturar muchas de las especies previstas, no por no invertir esfuerzo en esta tarea, sino porque son especies que o ya no están presentes en la zona de estudio o que presentan abundancias tan bajas que su captura es muy azarosa.
¿Cuáles son los objetivos alcanzados en este momento de la ejecución del proyecto?
Hasta el momento, según vamos recibiendo e interpretando la información de los dispositivos electrónicos, hemos empezamos a identificar de manera preliminar algunas áreas importantes para estas especies, como son zonas de cañones submarinos o zonas de talud. También, desde un punto de vista genético, los primeros resultados con el marrajo muestran que la población del Mediterráneo occidental se puede considerar como una sola, sin encontrar áreas concretas para esta especie que destaquen genéticamente de otras.
¿De qué forma estáis trabajando con el sector pesquero en el marco de la iniciativa?
Desde el inicio del proyecto, hemos intentado colaborar con el sector pesquero para gestionar de la manera más eficiente la captura de las especies objetivo. Por un lado, nos han ayudado a definir el método más adecuado para capturar los individuos, incluyendo el tipo de arte de pesca y el tiempo necesario para minimizar el estrés asociado a la captura. Asimismo, nos han aportado información valiosa sobre la problemática de las capturas accidentales de especies no objetivo y sobre las metodologías que emplean durante sus jornadas de pesca para reducirlas. Por supuesto, debido a la gran heterogeneidad entre pescadores, no todos han mostrado interés en colaborar con el proyecto. Sin embargo, áquellos que lo han hecho han participado de forma muy proactiva e implicada.
En cuanto a la implicación de los organismos de gestión, ¿cómo trabajáis con ellos de cara a la propuesta de áreas de conservación prioritarias? ¿En qué punto se encuentra este aspecto de la iniciativa?
Hasta la fecha hemos trabajado de manera estrecha con la Generalitat de Catalunya, informándoles de lo que estamos haciendo y de los objetivos planteados. También, en colaboración con otras iniciativas de proyectos similares, en el marco de los proyectos Pleamar, hemos estado compartiendo puntos de vista de cómo conseguir definir estas áreas potenciales. Además, hemos tenido algún contacto con el grupo de trabajo de ISRAS (áreas importantes para elasmobranquios) de la UICN, que recientemente ha definido las primeras ISRAS en el Mediterráneo. Sin embargo, hasta que no tengamos toda la información generada en el proyecto COTI, no podremos avanzar de manera clara y poder reunirnos o presentar una propuesta a los órganos de gestión a nivel estatal.
¿Qué valor aporta el proyecto desde el punto de vista de la investigación?
El proyecto aporta numerosos avances, no sólo desde el punto de vista aplicado a la conservación y gestión pesquera, sino también en la generación de conocimiento. Por ejemplo, nos permitirá, por primera vez, comprender qué factores oceanográficos están relacionados con los movimientos de estas especies, tanto a nivel espacial como vertical, gracias a los dispositivos que utilizamos. Éstos no sólo nos permiten geolocalizar las zonas por donde se desplazan, sino también conocer las profundidades a las que se encuentran. Asimismo, desde una perspectiva molecular, la aproximación que estamos llevando a cabo aportará nuevas evidencias que permitan relacionar la distribución de estas especies de tiburones pelágicos con su grado de similitud genética, algo crucial para entender su historia evolutiva e inferir la calidad de sus poblaciones. De hecho, parte de los datos generados en el proyecto COTI constituyen una pieza fundamental para una tesis doctoral que acaba de iniciarse en nuestro grupo de trabajo, lo que asegura que se generarán publicaciones de calidad.
Con relación a la divulgación y la comunicación, ¿qué peso tienen en COTI las actuaciones en estos ámbitos?
Desde el equipo de COTI tenemos claro que un proyecto de esta naturaleza, en el que transmitir la información generada al sector pesquero y, en la medida de lo posible, hacerlo partícipe, constituye un pilar fundamental. Sin embargo, esta tarea no siempre resulta sencilla y, en ocasiones, es difícil que la información llegue a todo el sector al que va dirigida. No obstante, desde el inicio, en este proyecto estamos trabajando para superar este reto mediante una combinación de estrategias: notas de prensa, entrevistas en medios de comunicación generales y especializados en el ámbito pesquero, así como charlas informales en las distintas cofradías de pescadores. Nuestro objetivo es explicar la motivación y las necesidades del proyecto, destacando su aplicación directa en la conservación de especies amenazadas y en el desarrollo de una actividad pesquera que minimice el impacto sobre especies no objetivo.

